Pocas semanas atrás conocimos a Abraham
Lincoln. Supimos entonces que, no hace demasiado tiempo, cuando a alguien se le
diagnosticaba síndrome de Marfan, muy probablemente, el primer referente que
tenía sobre otros afectados era el célebre presidente de los EEUU. Bien, pues
hubo otro personaje que le seguía de muy cerca en eso de postular como único
(en apariencia) compañero de travesía en el desierto que comporta padecer cualquier enfermedad minoritaria. A pesar de
que nos queda algo alejado en el tiempo y de que probablemente fuese alguien
con quien nos entenderíamos poco, esta semana vamos a acercarnos a él algo más.
Nos referimos al faraón Akenatón.
Conozcamos un poquito su contexto.








