Cuando llegó a su mesa había tres nuevos expedientes abiertos en su HLScreen. Tres nuevas caras flotando en el éter. Tres nuevos misterios. Roland no llegó a tocar su silla cuando su Incom requirió su atención.
—Agente Campbell…
—¿Los tienes delante Ron? —preguntó una voz al otro lado.
Era Preston. Del departamento de vivienda. Un grano en el culo necesario.
—Burt Conrad, Remy Lamard y… —Roland hubo de acercarse un poco más a la pantalla para leer mejor el nombre— ¿Chad Ochocinco? Oye, ¿no te estarás quedando conmigo, verdad?
—No. Y este último es el más interesante. Además, tiene un nombre fácil de recordar.
Roland sonrió. Recordar. Ese parecía ser el problema que le acuciaba los últimos tiempos. Eso y la proliferación de “Ocupas de Guardamuebles”, como los llamaba él. Una extraña combinación. Un extraño caso. Su caso.
